Hace muchos años, me compré unas fijaciones de travesía, después me compré unas pieles de foca… pero después entre trabajo, lesiones y vivir en Madrid no he tenido tiempo de disfrutar del esquí de montaña!
El fin de semana pasado retomé mi actividad travesera y disfruté junto con Vicente y mis padres de una estupenda jornada!
Destino, Puerto de las Señales – Pico Remelende.
La subida empieza en un pequeño bosque de pinos y al lado de un curso de agua, que más adelante deberemos cruzar, y al finalizar el día, nos obasequiará con una preciosa cascada.
A pesar de llevar años sin hacer esquí de travesía y de llevar una vida menos deportista de los habitual en mi, me siento comodo sobre los esquís y aunque no sin esfuerzo, vamos subiendo con facilidad.
Vicente tienen algún problemilla con sus pieles, no le sujetan muy bien en la nieve primavera, y decide poner las cuchillas a su Split Board.
Superada el tramo más pendiente de la subida, la montaña empieza a mostrarnos su belleza. Gracias a la altura podemos ir viendo todas las cimas de la zona.
Al poco rato, llegamos ya a la cima, la subida nos ha llevado 1 hora y 30 minutos. Arriba nos encontramos con mis padres, que nos dan mucha caña y alcanzan la cima al mismo tiempo que nosotros!
Vicente y yo, elegimos dos pequeños picos desde donde iniciar la bajada, con esa sensación que te invade siempre antes de lanzarte montaña abajo, un pequeño hormigueo… y para abajo!!
La nieve estaba fantástica, justo pillamos ese momento en el que la helada de la noche se ha transformando en 5 cm de nieve cremosa en la que hacemos nuestro arte!
Para rematar el día, y dado que la temperatura acompaña… nos dirigimos hacia el rio, en busca de la zona de cascadas, donde unos más que otros, nos metemos en el agua gélida del deshielo, para relajar nuestros músculos.


























